Blogs

Domingo, Mayo 30th, 2010 at 12:03 pm
Publicado por: leer.es

Anna Camps: “Leer es participar en actividades de comunicación humana”

Saber extraer informaciones de los textos; saber integrar las ideas y captar el significado global, saber relacionar unas ideas con otras, saber reflexionar sobre la forma y sobre el contenido de los textos… Son los diversos aspectos de la competencia lectora, según el marco teórico de PISA. Saber hacer todo esto requiere determinadas habilidades y estrategias que la escuela ha de enseñar.

Este modo de entender la competencia lectora es deudor de las aportaciones de los estudios procedentes del campo de la psicología, que han sido muy útiles para la enseñanza, ya que han ayudado a definir las destrezas, habilidades y estrategias que se han de enseñar. Ahí están, por ejemplo, los trabajos de Isabel Solé, de Emilio Sánchez Miguel o de Eduardo Vidal Abarca, que tantas ayudas han aportado al profesorado.

Pero para establecer los objetivos de la enseñanza de la competencia lectora, junto con este punto de vista psicológico, hay que considerar la lectura como una práctica cultural.

Esta perspectiva es la que ha adoptado Anna Camps en la conferencia de clausura del Congreso andaluz sobre lectura “Leer para aprender”, al situar en el centro de su exposición esta concepción de qué es leer:

Leer es participar en actividades de comunicación humana en una sociedad alfabetizada.

Según esta definición,

enseñar a leer consiste en abrir caminos de participación en entornos alfabetizados.

Esta perspectiva social y cultural para la enseñanza de la lectura es muy importante, pues de otro modo el aprendizaje de destrezas y habilidades lectoras queda reducido a técnicas desvinculadas de los contextos reales de lectura. Y se sabe que el lector competente no es solamente el que reconoce las palabras y comprende el significado literal de los enunciados; ni siquiera quien es capaz de no perder el hilo de la lectura enunciado a enunciado, ni quien sabe construir significados globales a partir ideas menos generales. El lector competente es quien sabe hacer todo esto para satisfacer determinados objetivos de lectura dentro de actividades de comunicación determinadas. Y quien sabe controlar el proceso para alcanzar estos objetivos.

La definición de leer reproducida más arriba le lleva a Anna Camps a preguntarse por los ámbitos de lectura que la escuela puede y debe promover. Y señala estos tres:

  • Las actividades escolares de aprendizaje en cada una de las áreas y materias curriculares, en las que la lectura es el instrumento de aprendizaje decisivo.
    En este ámbito de lectura son fundamentales los aprendizajes específicos relacionados con las características de los géneros textuales mediante los que se construye y se comunica el conocimiento en cada materia: la entrada de un diccionario, una argumentación científica, una explicación histórica, etc.
  • La lectura literaria.
    La escuela ha de proporcionar espacios, tiempos, recursos para que el alumnado se familiarice con un modo de lectura que es importante en nuestra cultura: la lectura para satisfacer objetivos personales relacionadas con el ocio, con la necesidad de vivir mundos imaginarios, con el disfrute de un modo de usar el lenguaje, etc. Este ámbito de lectura se crea con la participación de la biblioteca escolar, de los planes de fomento de la lectura, con proyectos de centro… Y sus objetivos no son los mismos que los de la enseñanza de la literatura: éstos se refieren a los recursos para aprender a leer mejor los textos literarios; aquéllos tienen que ver con el acceso a la lectura tal como se produce en la vida no escolar, por libre decisión y para satisfacer necesidades de tipo afectivo, intelectual, de ocio, etc.
  • La lectura de los textos que la escuela produce como institución, o que proceden de instituciones con los que la escuela se relaciona (la administración, organizaciones culturales, vecinales…, los medios de comunicación, etc.

Creemos que, al definir la lectura como una práctica cultural y al delimitar estos tres ámbitos, se pueden deslindar claramente objetivos educativos y tareas de aprendizaje que a menudo se mezclan. En efecto, aprender a leer no es sólo aprender a leer literatura. Es aprender a participar en actividades de comunicación muy diversas, entre ellas las que son específicas del ámbito académico. Y la lectura de las obras literarias puede tener diferentes finalidades: por una parte, aprender los recursos que ayudarán a ser mejor lector; y, por otra, aprender a leer autónomamente por propia decisión y eligiendo libremente las lecturas. En el primer caso, la lectura se deberá prescribir, porque ha de servir para aprender a leer; en el segundo caso será libre, porque va a servir para iniciarse en una práctica cultural propia de nuestra vida social: leer para disfrutar de la lectura.

Comparte en redes sociales:

Compartir en Twitter Compartir en Delicious Compartir en Facebook Compartir en Technorati

Archivado en Competencia en comunicación lingüística

Comentarios

1 Comentario

  • blogge@ndo dice:

    30 de de 2010 a las 19:09:36

    Una reflexión sumamente interesante sobre la lectura. Se amplia la comprensión de lo que significa leer y se clarifican los objetivos de aprendizaje en la escuela.

 

Deja tu comentario

Los comentarios son las opiniones de los lectores, no del autor del blog o de Leer.es Todos los comentarios son sometidos a moderación previa. No se aceptan contenidos mal intencionados, difamatorios o publicitarios.
Al enviar un comentario estás aceptando las condiciones de uso de Leer.es

 
leer.es

 

Instituto Cervantes Real Academia Española Instituto de Tecnologías Educativas Instituto de Formación del Profesorado, Investigación e Innovación Educativa

Instituto Cervantes | Real Academia Española Instituto de Tecnologías Educativas Instituto de Formación del Profesorado, Investigación e Innovación Educativa

Centro Virtual Leer.es Blog

Centro Virtual Leer.es | Blog