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El estudio de la gramática y la competencia en comunicación lingüística
La competencia en comunicación lingüística –enseñar a hablar y escuchar, a leer y a escribir para actuar en los diversos contextos sociales- es responsabilidad, como se sabe, de todas las áreas y materias del currículo. Pero, de un modo especial, del profesorado de Lengua y Literatura.
Sin embargo, un examen de los libros de texto de esta materia nos puede hacer pensar que mucho de lo que se pretende enseñar no contribuye a desarrollar la competencia comunicativa. En efecto, constatamos que una buena parte de la materia la forman los contenidos gramaticales. Y, por la forma de presentarlos y por el tipo de actividades que los acompañan, se puede concluir que difícilmente contribuyen al desarrollo de la competencia en comunicación lingüística.
A nuestro juicio, el tratamiento de la gramática en los libros de texto tiene, en general, estas características:
- Se describen mecanismos morfosintácticos que los jóvenes hablantes ya usan, y en cambio no se abordan los que aún no tienen interiorizados (diferentes formas de expresar la temporalidad, las relaciones de causa-consecuencia, la condición…).
- Se toman como objeto de observación enunciados creados ad hoc para el análisis gramatical, en vez de examinar enunciados reales (titulares de prensa, pies de foto, cronologías, eslóganes, fragmentos de poemas…).
- Se centra la observación en la oración y en la palabra, al margen de su funcionamiento en el texto.
- El interés se pone en las formas, y no en los significados, que pueden ser expresados por distintas formas.
- Predominan las actividades de reconocimiento y etiquetado de formas lingüísticas y funciones sintácticas; y se tienen poco en cuenta las actividades de manipulación de los enunciados (suprimir, añadir, sustituir, cambiar de orden elementos de la oración) y de reescritura de acuerdo con ciertas pautas.
- Se exponen dogmáticamente conocimientos gramaticales en vez de suscitar la investigación, el debate y la argumentación.
De todo ello se sigue la dificultad para relacionar el bloque de contenidos sobre conocimiento de la lengua con los bloques dedicados a las habilidades lingüístico-comunicativas.
Parece pues, necesario, promover materiales didácticos que integren la reflexión sobre la lengua con actividades de aprendizaje de su uso. Materiales que, más que transmitir conocimientos sobre la lengua -poco duraderos por poco significativos para los alumnos- busquen desarrollar su capacidad para observar la lengua y para hablar de ella. Esta capacidad es absolutamente necesaria en las actividades de aprendizaje de la lectura y de la escritura.
Archivado en Competencia en comunicación lingüística
Comentarios
8 Comentarios
Ejemplos dice:
17 de de 2011 a las 18:19:41
Lengua y Literatura van de la mano. La importancia de la lengua; gramática, redacción; para un mayor entendimiendo y análisis profundo de la literatura, es innegable. El análisis morfosintáctico ayuda al alumno a comprender expresiones, figuras literarias y estructuras gramaticales; para luego reconocerlas en la lectura de un texto literario. En mi opinión deben estudiarse de forma complementaria, conectándolas siempre que se pueda.
szkolenia BHP online dice:
15 de de 2011 a las 17:19:46
Estoy de acuerdo con Esperanza.
Me gusta tu blog muchissimo, es muy interesante, dices sobre cosas importantes. Quiero escribir el blog a mi misma pero no tengo tiempo para hacerlo. Saludos de Polonia!
Łukasz: ok okesperanza sereno dice:
06 de de 2011 a las 00:28:42
ESTOY TOTALMENTE A FAVOR DE SEPARAREL CURRICULO DE LENGUA Y LITERATURA, CREO QUE EFECTIVAMENTE LA DIDÁCTICA DE AMBAS ASIGNATURAS ES DIFERENTE , AUN ASÍ MIS COMPAÑEROS DE DEPARTAMENTO CONSIDERNA QUE ES NECESARIO QUE AMBAS DISCIPLINAS VAYAN A LA PAR PUES UNA NO SE EXPLICA SIN LA OTRA Y ASÍ EL ALUMNO ES CAPAZ DE RELACIONAR EL LENGUAJE COMO LA MATERIA PRIMA DE LA LITERATURA, QUÉ PENSÁIS AL RESPECTO?
Felipe dice:
25 de de 2011 a las 09:57:40
No creo que cambiar de la didáctica oracional a la textual solucione los problemas de la didáctica de la lengua, más bien creo que habría que revisar los objetivos didácticos y si se decidiera continuar con el estudio de la lengua habría que aplicarlo a todos los niveles: gráfico, fónico, morfológico, sintáctico, semántico, textual, y además secuenciar con precisión los contenidos de cada nivel. Sin embargo creo que es más importante un enfoque práctico y comunicativo que teórico.
Félix dice:
24 de de 2011 a las 19:12:04
Estoy de acuerdo con Carlos. Creo que es necesario un cambio en la didáctica de la Lengua. Algunas comunidades han pasado del análisis oracional al textual, pero sólo han conseguido cambiar el análisis morfosintáctico por la búsqueda de deícticos, anafóricos, conectores, etc., obteniendo unos resultados iguales o peores. Los cambios en didáctica deberían comenzar en los objetivos. Saludos.
Carlos González Sanz dice:
14 de de 2011 a las 21:21:11
Estoy de acuerdo en parte, pero no totalmente. Me explico: creo que en el desarrollo de la competencia en comunicación lingüística hay varias subcompetencias implicadas y una de ellas atañe a la reflexión sobre la propia lengua o, dicho de otro modo, a la gramática en toda su extensión (morfología, sintaxis y pragmática). El espacio que ocupa esta en los libros de texto es excesivo, cierto, pero no debe pasarse de ahí a su eliminación o minimización (he oído voces que lo reclaman) pues pienso, por mi propia experiencia como docente, que la práctica del análisis morfosintáctico beneficia también, y mucho, en el desarrollo de esta competencia e incluso, en términos generales, en el desarrollo del razonamiento lógico.
El problema, desde mi punto de vista, surge en relación con algunas de las ideas expuestas en el anterior comentario.
En efecto, las programaciones de la asignatura de Lengua Castellana y Literatura son inabarcables (yo diría incluso utópicas). De hecho, la propia asignatura entra en contradicción con el espíritu de la ley pues, pese a la ampliación de horas, el hecho de incluir en el programa de esta asignatura contenidos y objetivos de lo que serían en realidad tres (a saber, la que propiamente denominaríamos como instrumental, el estudio de la lengua o gramática y el estudio de la literatura, tanto desde una perspectiva teórica o retórica como desde el punto de vista de la Historia de la Literatura) hace que en realidad se haya reducido de manera muy notable el número de horas que pueden dedicarse al desarrollo de la competencia lectora y a la práctica de la escritura. De ahí, principalmente, además de por ciertas inercias, se deriva que la parte, digamos más fácil de desarrollar, y que reclama cierta urgencia en bachillerato (por su importancia en la selectividad), esto es, el análisis morfosintáctico, acabe comiéndose gran parte del horario.
Mi propuesta sería la de separar, cuando menos, la lengua de la literatura pues, además de por lo dicho, es obvio que la didáctica de ambas disciplinas es totalmente distinta (por más que la ley, partiendo de un modelo teóricamente pragmático, considere deseable su estudio en conjunto, que en la práctica resulta muy difícil y confuso para los alumnos). Si además de esto, los talleres de lengua dejasen de ser meros apoyos a lengua, dirigidos a alumnos con dificultades, tendríamos la posibilidad de desarrollar en ellos la parte instrumental de la materia, obviamente la más importante.
No entro en el asunto fundamental de que la competencia en comunicación lingüística es asunto de todos pues así lo marca la ley y, si en la práctica no se lleva a cabo, es por dejadez de los compañeros de otras materias, que habitualmente nos consideran a los profesores de lengua únicos responsables de la capacidad de comprensión lectora y expresión verbal y escrita de nuestros alumnos.
A lo dicho añadiría también lo siguiente:
1º Se debería evitar el estudio y la práctica del análisis sintáctico en primaria y quizá incluso en el primer ciclo de secundaria ya que, dada la escasa capacidad de abstracción de los alumnos a esas edades, se tiene que acabar enseñando, por ejemplo, lo que es el sujeto y el predicado, con medias verdades y de una manera automática. De ahí que luego resulte necesario estudiar una y otra vez una serie de conceptos que, bien entendidos, en 3º ó 4º de ESO, podrían enseñarse de una vez y hasta con facilidad en un solo curso. Ahora (y me baso en mi experiencia) uno tiene que empeñarse durante uno o dos años en borrar de la mente de los alumnos errores asentados que dificultan el razonamiento (por mal aprendidos o por haber sido aprendidos de manera irreflexiva).
2º Si se pudiese empezar de cero con el análisis sintáctico a las edades que indico (lo que implicaría que, previamente, los alumnos habrían adquirido una mayor competencia en comunicación lingüística y tendrían una base sólida en morfología, algo que hoy por hoy casi nunca se da) resultaría mucho más fácil plantear el estudio de la lengua desde una perspectiva pragmática o comunicativa.blogge@ndo dice:
12 de de 2011 a las 23:09:30
Muy certero el análisis. La realidad de los libros de texto es absolutamente deplorable, totalmente alejados de lo que marca la normativa curricular y anclados a una tradición pedagógica rutinaria, formal y alejada de cualquier planteamiento que contribuya a la mejora de la competencia comunicativa de alumnos y alumnas.
pocalise dice:
11 de de 2011 a las 13:30:06
¡Cuánta razón llevas! Me parece increíble el peso que siguen teniendo los análisis morfosintácticos en secundaria y bachillerato. Como bien dices, no contribuyen a los objetivos que se plantean en los currículos. Se debería dar un salto de calidad: de la oración al texto. Practicar los conectores oracionales y textuales, trabajar la cohesión y la coherencia, adecuar pragmáticamente los textos... En cualquier caso, creo que los objetivos y contenidos de Lengua castellana y literatura, además de loables, son inabarcables, por lo que yo propondría volver a escindir la materia en dos: lengua castellana por un lado y literatura por otro. ¿No se estudia la Física de manera independiente de las Matemáticas a pesar de que aquella tiene muchos puntos en comunes con esta? Dixi.
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