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Italo Calvino, los clásicos y la educación literaria
Este año, las celebraciones del Día internacional del libro se retrasan una semana. Así, en el día 27 concurren diversos actos:
- Entrega del Premio Miguel de Cervantes a Ana María Matute.
- Lectura del Quijote en el Círculo de Bellas Artes.
- Representación de “Libros de ida y vuelta” en el Ministerio de Educación, con participación del ministro Ángel Gabilondo (Se puede ver la retransmisión a las 17h).
- Fiesta urbana “La noche de los libros”.
En El blog de Leer.es seguimos celebrando la fiesta del libro –ya iniciamos la celebración con un post anterior- invitando a leer (o a releer) el ensayo de Italo Calvino “Por qué leer los clásicos” y a extraer las interesantes ideas que contiene relacionadas con la educación literaria.
Calvino distingue entre la lectura desinteresada –la que se hace por amor, requisito para que “un clasico funcione como tal”, esto es, para que se establezca “una relación personal con quien lo lee”– y la que se ha de hacer en la escuela, cuya finalidad es la instrucción:
la escuela debe hacerte conocer bien o mal cierto número de clásicos entre los cuales (o con referencia a los cuales) podrás reconocer después “tus” clásicos. La escuela está obligada a darte instrumentos para efectuar una elección; pero las elecciones que cuentan son las que ocurren fuera o después de cualquier escuela.
Estas lecturas de juventud son formativas
en el sentido de que dan una forma a la experiencia futura, proporcionando modelos, contenidos, términos de comparación, esquemas de clasificación, escalas de valores, paradigmas de belleza: cosas todas ellas que siguen actuando, aunque del libro leído en la juventud poco o nada se recuerde.
Pero estas lecturas “no desinteresadas de los clásicos”, destinadas a enseñar a leer y a interpretar las obras literarias, han de tener como principal referente las obras mismas, y no, como ocurre a menudo, el discurso sobre las obras:
nunca se recomendará bastante la lectura directa de los textos originales evitando en lo posible bibliografía crítica, comentarios, interpretaciones. La escuela y la universidad deberían servir para hacernos entender que ningún libro que hable de un libro dice más que el libro en cuestión; en cambio hacen todo lo posible para que se crea lo contrario. Por una inversión de valores muy difundida, la introducción, el aparato crítico, la bibliografía hacen las veces de una cortina de humo para esconder lo que el texto tiene que decir y que sólo puede decir si se lo deja hablar sin intermediarios que pretendan saber más que él.
Las lecturas de los clásicos en la escuela no son lecturas desinteresadas, sino dirigidas al aprendizaje. Pero éste ha de ser promovido de tal modo que quienes ahora leen para aprender a leer sigan leyendo “fuera o después de cualquier escuela” haciendo sus propias elecciones, que según Calvino son las que cuentan.
Archivado en Educación literaria
Comentarios
1 Comentario
Guillermo@Concepto de Educacion dice:
20 de diciembre de 2011 a las 04:42:00
La verdad es que coincido en la mayoría de las cosas que dice el post. Sin lugar a dudas, es responsabilidad de los colegios brindar el más amplio abanico de posibilidades que puedan. A veces eso es mucho, otras veces poco.
Sea como sea, la situación tiene que cambiar si queremos mejorar. Ojalá todos desde nuestra posición podamos aportar lo nuestro.
Felicitaciones y saludos!
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